Ley CLARITY avanza antes de votacion clave en Estados Unidos
El borrador de la Ley CLARITY establece un marco regulatorio para activos digitales y delimita la función de la SEC y la CFTC. Con votación crítica el 14 de mayo, se busca resolver la tensión entre la regulación y la descentralización, mientras la banca presiona para limitar las stablecoins.

Avance significativo en la regulación de criptomonedas
El 12 de mayo de 2026, el Comité Bancario del Senado de EE. UU. reveló el borrador de la Ley CLARITY, un documento de 309 páginas que busca regular los activos digitales de manera definitiva. La votación crucial para su aprobación está programada para el 14 de mayo.
Este borrador se presenta como un mecanismo para (1) definir la supervisión del mercado cripto entre la SEC y la CFTC, y (2) ofrecer claridad a las instituciones financieras respecto a su operación en el ámbito digital.
Sin embargo, la Sección 404 del texto ha suscitado controversia, ya que prohíbe que las stablecoins generen intereses pasivos para los usuarios, lo que podría frenar la competitividad del sector frente a la banca tradicional. El objetivo de esta cláusula es evitar la desintermediación del sistema bancario, inquietud que representa una prioridad para el sector financiero.
Esta regulación ofrece tanto protección a los desarrolladores como a los consumidores, marcando un avance hacia un ecosistema más seguro.
Implicaciones del borrador
- Prohíbe intereses en stablecoins para evitar riesgos sistémicos.
- Permite la autocustodia, pero bajo estrictas normas de transparencia.
- Facilita que activos descentralizados sean catalogados como commodities si demuestran suficiente descentralización.
La Asociación Americana de Banqueros ha instado a una revisión inmediata de los términos del borrador, alertando sobre la posibilidad de una “migración masiva” de depósitos hacia activos digitales. Este es un momento crucial que podría definir el futuro de la regulación cripto no solo en Estados Unidos, sino también en Latinoamérica, donde muchos países observan de cerca cómo se desarrollan estas normativas.
El 14 de mayo será un punto de inflexión, donde la balanza puede inclinarse entre la protección de los intereses bancarios y la promoción de un entorno innovador para las criptomonedas.




